17 VERDAD
-Sé que esto os resultará muy difícil de asimilar… no es nada fácil digerir esto que os vamos a contar de un día para otro. Pero es necesario que pongáis de vuestra parte e intentéis poneros en marcha lo antes posible.
¿Pero por qué no empezaba a explicarnos ya todo? ¿Qué es lo que pasaba? Me estaba empezando a impacientar. Mabel y Cristina que estaban a mis lados me apretaron fuerte la mano.
Pepe cedió el micrófono a mi abuela. Cuando ella salía en algún acontecimiento importante eso solo era signo de que iba a ser una charla larga. ¿Cuántas cosas escondía mi abuela? Ahora me daba cuenta de que no la conocía.
Se aclaró la garganta antes de empezar a hablar.
-Chicos… ¿os acordáis todas las historias que os han contado sobre el pasado, la guerra inevitable que existe entre los attacks y los inmunitas, el destino de luchar, etc.? Veréis… para seros franca y directa… os hemos engañado. – caras de asombro y decepción asomaban por los rostros de todos los inmunitas, incluida la mía la primera.
Esperamos a que prosiguiera, todos en absoluto silencio.
-En cierto modo…todo eso es verdad, pero no enfocado a un objetivo adecuado. – pronunciaba cada palabra con mucho cuidado.
Algunos inmunitas jóvenes no pudieron esperar las explicaciones y simplemente se ciñeron a ver el futuro y saberlo antes que todos. Tenía certeza de ello porque las pupilas eran del color de la amatista de los chicos que se hallaban a nuestros lados. Cuando acabaron, se marcharon pensativos y frustrados de la sala común. La mayoría sin embargo, teníamos la suficiente paciencia como para escuchar las palabras que tenía que decir mi abuela.
-Veo que mucho de vosotros no habéis podido aguantar unos cuantos minutos de mi charla y habéis decidido verlo por vuestra cuenta… si ya lo sabéis, id saliendo por favor. Aunque sería mejor tener paciencia, es algo importante en vuestro futuro. No siempre viene bien hacer las cosas por el camino fácil, hay que pensar, hay que darle utilidad a la mente, que se sienta importante. No podéis estar toda la vida mirando lo que va a pasar dentro de 5, 10, 15 minutos porque eso sería no vivir el momento, siempre estar atento del futuro, de lo que vendrá después… - Alguien carraspeó entre público – mensaje captado. Ya sé que me voy por otros caminos. Bien hecho Lucía. – murmullos de risa tímida del público. Mi abuela se unió al barullo.
-Pongámonos serios. – se aclaró la voz de nuevo y su rostro se volvió severo. – Os voy a contar la historia totalmente verdadera y de la que tenéis que aferraos a ella. Poneos cómodos. – Automáticamente nos sentamos en los sillones puff, en el suelo, en las sillas, por todos los lados. Mi abuela cogió un taburete y se sentó también.
- Cuenta la leyenda, que existe un lugar de la Tierra que aún no se ha descubierto, llamada Isla de Luz. Esta isla no puede ser descubierta por nadie, salvo los que los propios habitantes de ese lugar decidan. Existía y no sabemos si aún existen, alrededor de un centenar de personas, sin contar las que vivían dentro de la isla, que solo se ocupaban de aislar aquel pequeño lugar para que no descubrieran jamás la Isla de Luz. En sus tiempos, la defendían matando a todo aquel que traspasara el límite establecido sin su permiso y consentimiento. Hoy en día, es imposible localizar esa isla vía satélite, o con detectores de movimientos. Deben de tener otras medidas de seguridad mucho más actualizadas de las que había antes.
>>Esa isla esconde algo realmente mágico y poderoso. Algo que ni si quiera las mentes más poderosas capaz de poder ver cualquier objeto minucioso al otro lado del mundo puedan llegar a visionarlo. ¿Dónde encajamos nosotros y los attacks? Pues veréis… la primera persona que desarrolló el poder de la visión, es decir, el primer inmunita, vio Isla de Luz. Sí, ya sé que acabo de decir que es imposible de que se pueda visionar, pero el secreto que esconde esa isla dejó que el primer inmunita la pudiera ver. Logró ver solo la orilla de una parte de la isla. Fue tal sensación de bienestar, de seguridad, de magia que sintió en sus venas con tan solo visionar una parte de aquella isla, que decidió encontrar ese lugar fuera de la manera que fuese.
>>Sihar, así es como se llamó el privilegiado de poder ver Isla de Luz, tenía el poder de transmitir sus poderes a otras personas por ser el primer inmunita que desencadenaría una corriente de magia fuera de ese lugar que había visionado. El primer inmunita habló maravillas de aquella isla. Era tanto lo que había experimentado que esa ilusión y esa voluntad lo transmitió a sus compañeros y éstos a su vez a sus descendientes hasta llegar a nuestros días. ¿Y cómo encajan aquí los attacks y su odio hacia ellos? Misteriosamente - no hemos tenido la oportunidad de entablar una conversación decente con uno de ellos para preguntar estas cosas - los attacks se enteraron de que también existía esa isla.
>> Ellos se quieren apoderar de esa isla para lo que están creados… para el mal, la destrucción, el final. No soportan ver que hay algo donde ellos no pueden llegar, donde no pueden mandar. Por ese motivo nos tienen odio a nosotros y a esa isla. Saben que nosotros podemos derrotarlos y que esa isla jamás será para ellos.
>>Suena irónico, pero tanto inmunitas como attacks tenemos un mismo objetivo: encontrar Isla de Luz. ¿Cómo encontrarla? Sihar se encargó de recopilar toda la información que logró encontrar sobre la isla hasta el día de su muerte, donde le cedió esa información a su nieto, el próximo inmunita descendiente de Sihar. El nieto de Sihar, Shiva, al leer aquellas maravillas que había escrito su abuelo y tanto esfuerzo que había empeñado, se empapó del mismo entusiasmo que Sihar y también lo fue difundiendo hacia los nietos de los otros inmunitas creando así grupos de investigadores llenos de ilusión por algo que habían descubierto sus abuelos. Esta información se ha ido acumulando a lo largo de los años pero ninguno de ellos consiguió llegar hasta aquella isla. Toda la información está guardada en algún lugar secreto donde se va acumulando generación a generación. Sólo el o los inmunitas más fuertes lograrán llegar al sitio secreto donde se encuentra toda lo importante. Para eso tenéis que entrenaros muy a fondo, porque en cada lugar donde vayáis tendréis que luchar contra los attacks. Recordad que ellos también quieren conseguir ese dossier. Evitad todo lo posible para que no lleguen ni siquiera a averiguar cuán cercano puede estar. Fuerza, voluntad, ganas, poder…todo será poco para lo que os viene encima. Lucha, matar…por un bien común: Conseguir Isla de Luz.
>> Chicos… ya estáis lo suficientemente desarrollados como para emprender vuestro viaje. Os queda aún un mes más en vuestras residencias. En ese mes, tenéis que dar TODO. Preparaos mental y físicamente. Vais a emprender un camino muy largo y duro… si queréis encontrar esa isla, claro está. Quién no sienta deseos de descubrirla o no se vea relacionado con Isla de Luz, solo tenéis que prepararos para luchar contra los attacks. Porque ellos no distinguirán entre quién la están buscando y quién no. Simplemente cuando vean a un inmunita… irán a por él. Espero que haya quedado todo bien clarito. Si alguien tiene alguna duda que pregunte después de los entrenamientos, que se incorporarán después del almuerzo, que venga a mí o a cualquier otro entrenador. Qué disfrutéis del tiempo libre que os queda. Buena suerte.
Y así…después de soltarnos aquella bomba, se marchó. Tan tranquila, nos dio la espalda y se fue. Ahora entendía a los chicos que habían salido de la sala común aturdidos…
Estábamos sin habla…asimilando la información. Nadie se movía más de un centímetro de su sitio. Algunos se tumbaron y estuvieron mirando al techo durante un largo tiempo, otros simplemente perdieron la mirada en un punto lejano de la habitación. Yo…cerré los ojos para intentar ordenar mis ideas, pero sólo me venían a la cabeza imágenes como la de ayer por la tarde con Aarón, cuando perdimos el control. Tan solo podía ver nuestras espadas chocándose entre sí y con ese torrente de poder para matar. Intentaba sacármelo de mi cabeza…pero no podía. Tenía que verlo esta noche y poder sentir su calor, sus besos otra vez.
Tardamos más de quince minutos en ser capaces de movernos y cuando lo hicimos no es que fuese muy fluyente la cosa… nos desplazábamos de un lado para otro como zombis. Me recordó a los primeros días de haber empezado a desarrollar mis poderes, como me trasladaba de un pasillo a otro en las clases sin saber muy bien lo que hacía. Cuánto tiempo había pasado…y cómo habían cambiado las cosas.
Mabel, Ángel, Lucas, Cristina, Guille, Sandra y yo nos fuimos a los sofás de fuera para tomar el aire. Nos hacía falta… todavía no habíamos cruzado palabra. Cada uno estaba metido en sus pensamientos. Simplemente nos limitamos a seguir a Lucas que fue el único que reaccionó y nosotros lo imitamos torpemente. Hacía un día espléndido. El sol estaba en su punto más alto, pero no reflejaba toda su fuerza debido al porvenir del otoño. Una brisa fresca acariciaba nuestros rostros en aquel sofá debajo del porche que daba al extenso jardín lleno de arbustos recortados con formas geométricas. Guille fue el primero en hablar.
-Chicos… ahora más que nunca hay que preparase al máximo. Si lo que hablamos ayer lo hicimos sin tener estos conocimientos…ahora mucho más. Todo lo que ha dicho María tiene mucha razón. Yo voy a por Isla de Luz… ¿y vosotros? - hablaba decidido, con ganas de más.
-Y yo. – se adelantó Ángel.
-Yo también. – siguió Mabel.
-Contad conmigo. – después lo hizo Lucas.
-Ahí estaré yo. – imitó Sandra.
-Y yo no voy a ser menos. – apostillé.
-¿Pero falto yo? Si no lo tengo que decir… a por Isla de Luz. – terminó Cristina.
Se respiraba un ambiente triunfante, lleno de orgullo, con ansias de seguir adelante. Si hubiera sido por nosotros habíamos empezado a buscar esa información ahora mismo, pero todavía nos faltaba por detallar movimientos.
Isla de Luz… el sitio perfecto para nosotros dos. Me lo imaginaba como un paraíso. Tranquilidad, paz, amor... colores alegres por todos los lados. Cabañas hechas de madera, frutas exóticas, monos y chimpancés jugueteando con los plátanos, música relajante y en mitad de aquel paraíso, en una hamaca de tela, los dos abrazados con un cóctel en la mano y llenos de paz. Demasiado perfecto… había visto demasiadas películas como para que Isla de Luz se pareciera a eso… pero aún así quería encontrar aquella Isla y llevarme a Aarón con él. Ya me las apañaría para que nos dejaran entrar a los dos. Esa isla sería nuestra. Sin diferencias de poderes, del bien o del mal…simplemente de dos humanos enamorados.
Ahora tenía una duda… ¿se lo contaba a Aarón esta noche cuando nos viéramos? ¿o me lo callaba y no le decía nada? Tarde o temprano él se acabaría enterando y nos encontraríamos en alguna batalla que pronto daría lugar. En todo caso… mejor esperar a mañana y hoy simplemente disfrutar de su cuerpo, de sus besos otra vez. No veía la hora en que lo pudiera oler de nuevo.
Cuando ya estuvimos más animados, no paramos de hablar todo el rato. Esta vez estaba más despierta… no me encontraba tanto en “Aarolandia”, pero de vez en cuando me hacía una escapadita y me tenían que llamar la atención. Estuvimos preparando distintas estrategias, como atacar a los attacks con 7 inmunitas a la vez, cómo organizarnos en grupo para que cada uno buscase en lugares distintos, recopilando información sobre a quién se le daba mejor tal cosa, etc. Yo siempre hablaba de los attacks como si él no estuviese dentro de ese “grupo”. Aunque tenía previsto hacer una cosa totalmente distinta a lo que tanto estaban planeando. Iba a contarle todo a Aarón y buscaríamos Isla de Luz juntos. Juntos llegaríamos al dossier secreto sacando información de los otros inmunitas y attacks. Y toda esta película me la estaba montando yo sola sin hablarlo antes con él. Mejor esperar a que se enterase y luego ya veríamos lo que sucedería.
Al fin llegó el final de entrenamiento. Había sido un día muy intenso. Soltarnos todo esa bomba de información había dado fruto a un entrenamiento mucho más insistente y potente. Los entrenadores habían tenido que pararse para hacer un descanso porque los alumnos habíamos llegado a las clases con más fuerza de lo habitual y eso se reflejaba en la edad.
Estaba excitada. Sentía la adrenalina correr por mi cuerpo cuando terminé el entrenamiento de espada fugaz. Era una de las asignaturas que se impartían para el movimiento de muñecas, cambio de mano, usar dos espadas a la vez, etc. Era una de las pocas clases que se daban en grupos. Siempre solían ser de uno o de dos, para trabajar mano a mano con el entrenador y poder perfeccionar los movimientos.
Y lo mejor estaba por venir. Me las tenía que apañar para ducharme, arreglarme, soltar otra serie de mentiras, intentar escaparme e ir corriendo hacia aquel bosque donde había quedado con Aarón en menos de una hora. Si llegara tarde no podría avisarlo ya que nuestros móviles estaban estropeados. No podía perder más tiempo en pensar cómo iba a planearlo todo, simplemente fui directa a mi habitación.
En esta ocasión daba las gracias de que Guille se aseara en su cuarto y sólo durmiese en el mío. Ahora más que nunca necesitaba ir deprisa y no tenía tiempo para dar muchas explicaciones. Me duché lo más rápido que pude. Intentaba buscar a toda velocidad algo que combinase y que me gustase.
Por la noche refrescaba bastante y más si ahora tenía que ir corriendo. También tenía que dejar un margen de tiempo para esperar que mis poderes se calmasen y poder ver a Aarón sin tener ganas de matarlo. Me estaba agobiando bastante. Miré el reloj. Las 8 y veinte.
Me pillé el pantalón de pitillo gris descolorido, una camiseta corta negra con estrellas plateadas pequeñas dejando el reflejo de luz por todas partes, las Converse y una chaqueta de cuadros gris y negra para el camino.
De camino hacia la puerta me encontré con varios compañeros pero no eran de mi círculo de confianza, por lo que simplemente me saludaron. Recorrí los pasillos de las habitaciones casi corriendo, iba a llegar tarde. Salí de aquella sección sulfurada, solo unos cuantos pasos más y ya estaría fuera del edificio. Mi corazón latía fuertemente debido al agobio y la adrenalina que corría por mi cuerpo, de nuevo otra vez activada. Un giro de esquina más y estaría lista.
- ¿Dónde vas? – Guille enarcó una ceja y me miró con incertidumbre.
Mierda… esto no puede salir bien.
-¿No te lo he dicho? Ayer quedé con Elisa para ir a cenar esta noche y poder charlar mejor. Vamos a la ciudad.
-¿Cómo vas a ir a la ciudad? – enarcó la otra ceja dejando ver su sospecha.
-Me viene a recoger ella con el novio en coche.
-¿¡Le has dicho dónde está la residencia!? – su voz sonó histérica casi llevada al descontrol.
-No. – intenté calmarle. Tenía que pensar rápido. – He quedado con ellos a 4 kilómetros. Así que iré corriendo y me recogerán en la salida a la autovía.
-¿Te vas a escapar? – asentí – Pues ten cuidado y... pásatelo bien. – su cara fue más relajada. Esperaba con todas mis ganas que se lo hubiese tragado y no desconfiara de mí.
Nos dimos un beso fugaz y salí del edificio. Libre… o casi libre. Aún me quedaba por salir de la residencia a escondidas. Me acordé entonces de mis propios poderes, aún no acostumbrados a usarlos tan familiarmente y pude ver que saldría sin ningún problema.
Cuando estuve totalmente fuera de visión de la residencia, respiré hondo varias veces, me puse la chaqueta y empecé a correr. Esta vez no dejaría que me invadieran mis poderes. Pondría toda la atención en mover mi cuerpo a una velocidad lo suficientemente rápida como para llegar a tiempo. Eran las 9 menos veinte. Tendría que darme mucha prisa.
Notaba como el aire fresco de la noche de septiembre azotaba mi cara recién lavada. Todo se desdibujaba a mi alrededor. Nunca había viajado por estos bosques. Árboles de una altura inmensurable se ramificaban formando una sola copa con otros árboles distintos. Daba la sensación de que todo el cielo estaba cubierto de una espesa capa de hojas verdes frondosas. Una lámina de rocío empapaba los musgos dejando un aspecto primaveral en el principio de un tiempo otoñal. Los rayos de luna se filtraban entre el hueco de las hojas dando el efecto de sombra y luz.
Sólo pensaba en mi cuerpo y en aquel bosque precioso. No me podía permitir el lujo de pensar por un segundo en Aarón, ya que notaba como un flujo de poder me estaba invadiendo mi cuerpo. Sentía ganas de correr más rápido, de desenfundar mi espada y empezar a luchar contra lo que fuera. Sabía que si me paraba a visionar cualquier cosa podría hacerlo aunque no estuviese cerca nada para influenciar.
Después de quince minutos llegué cerca del lugar donde nos íbamos a encontrar. Mi mente se me descontroló por un segundo y recordé la pelea de ayer contra Aarón, la satisfacción de haber ganado. El flujo de poder se hizo más fuerte y mi olfato se disparó en busca de algún indicio de que un attack anduviera cerca. Forcé a mi mente para que tuviera la visión de si algún enemigo estaría cerca para poder ir contra él. El futuro no engañaba y pude ver a Aarón que aparecería dentro de nada un kilómetro más lejos. Estaba ansiosa, desesperada por volver a encontrármelo de nuevo y poder matarlo. Podía sentir como mi rostro estaba contraído en una muestra de asco al saber que me aparecería de nuevo.
No sé cuánto tiempo permanecí con ese torrente de poder fluyendo por mi cuerpo, pero poco a poco conseguí controlarlo con mucha fuerza de voluntad. Ya me sentía que podía volver a ver a Aarón sin el más mínimo indicio de querer hacerle daño. Así que me encaminé al lugar acordado.
jueves, 14 de enero de 2010
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